Por Paula Valentina Vargas, Fundadora de Building Empiress – Bogotá, Colombia
@soypaulavargas @building.empiress
“Ella reviste de fuerza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro.”— Proverbios 31:25
Es curioso cómo la Biblia repite tantas veces: “No temas”. Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios nos recuerda que no vivamos gobernadas por el miedo. Y cuando describe a la mujer virtuosa, no dice primero todo lo que hace, sino algo más profundo: que se ríe sin temor al futuro.
Reírse del futuro no significa que no existan responsabilidades, desafíos o incertidumbre. Significa que su confianza está en el lugar correcto.
Muchas veces vivimos con el corazón apretado. Construimos, trabajamos, lideramos, servimos… pero por dentro cruzamos los dedos esperando que todo salga bien. Decimos “no tengas miedo”, mientras en realidad solo estamos intentando controlar lo incontrolable.
Y en ese intento, perdemos algo esencial: el gozo del presente.
Los afanes nos roban la paz. El “¿y si no funciona?” nos quita el descanso. El “¿y si no alcanza?” nos roba la gratitud. Sin darnos cuenta, dejamos de disfrutar lo que hoy sí tenemos por preocuparnos por lo que aún no vemos.
Pero la mayor virtud de la mujer de Proverbios 31 no es su productividad; es su confianza. Su fuerza no proviene de cuánto puede soportar, sino de en quién ha decidido apoyarse.
“El Señor es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23:1). Esa no es una frase poética, es una declaración de dependencia. Es reconocer que no somos nuestra propia fuente. Que no todo depende de nuestra capacidad, estrategia o resistencia emocional. Que hay un Pastor que guía, provee y sostiene.
También está escrito: “Deléitate asimismo en el Señor, y Él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4). Deleitarse es disfrutarlo hoy. Es confiar tanto en Su carácter que el futuro deja de ser una amenaza y se convierte en una promesa.
Cuando miramos hacia atrás, podemos ver cuántas veces Dios salió a nuestro encuentro. Cuántas veces proveyó cuando parecía imposible. Cuántas puertas abrió, cuántas veces sostuvo lo que creíamos que no resistiría. Si antes lo hizo, ¿por qué ahora sería diferente?
Reír sin temor al futuro es un acto de memoria. Es recordar Su fidelidad pasada para fortalecer nuestra fe presente.
La verdadera fuerza de una mujer no está en cuánto hace, ni en cuánto aguanta, ni en cuántos roles logra equilibrar. Está en cuánto regresa a la Fuente. En cuánto se deja llenar cada día para luego dar.
Cuando una mujer se llena en Dios, lidera con paz. Emprende con propósito. Ama con paciencia. Corrige con gracia. Trabaja con excelencia. No porque sea autosuficiente, sino porque sabe de dónde viene su fortaleza.
Y entonces sí, puede mirar el mañana —con proyectos, hijos, responsabilidades y sueños— y sonreír.
No porque todo esté resuelto,
sino porque sabe Quién la sostiene.
Por Paula Valentina Vargas
Founder of Building Empiress
