Philadelphia, USA

Por: Sandra Cantín Reynel
Lic. Teología y ciencias religiosas
Iglesia Cristiana The Good News

Introducción:
Independientemente de la forma como hayamos traído hijos al mundo, debemos de tomar una posición de desafíos, de asumir nuevos retos, de saber que en el momento de la concepción se empieza la construcción de una vida dentro de ti.

Ese nuevo ser es la prolongación de tu propósito y tiene que ver con tu destino profético. Dios ya vio tu destino, él conoce el producto terminado , pero espera de nosotras que construyamos a partir de nuestra fe en Él.

¿Por qué un legado?
Porque en ello se requiere de tiempo, de esfuerzo, de perseverancia, es ahí donde conoces tu propia esencia; si estas llena de amor, darás amor; si estas llena de sabiduría sabrás preparar a tu generación.

¿Cómo se transfiere ?
Cuando atesoramos la palabra de Dios en nuestra propia vida y la llevamos a la práctica. Lo que modelemos a nuestros hijos, eso les transferimos.

Deuteronomio 6:6-9 NVI
“Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo, llévalas en tu frente como una marca y escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.”

¿Cómo afecta en el mundo espiritual y en lo natural?
Yo, fui madre soltera por muchos años, donde mi historia ante los ojos naturales no tenia ninguna
estructura, no tenia forma; en el fondo pensé que no había posibilidad para mi ni para mis dos hijas.
Marcada por el dolor, por abusos; me encontraba rota en mil pedazos, al punto de llegar al lecho de muerte y que mis dos hijas fueran llevadas al lugar donde estaba para despedirse de mi, ya que medicamento no había remedio.
En medio de la muerte fue donde el Espíritu Santo me permitió ver el mundo espiritual, que es más real que el natural. Y fue en ese momento donde decidí en lo natural perdonar, soltar y dejar todo aún lado y permitirle a Jesucristo que me restaurara. Porque lo espiritual rige lo natural.
A partir de ese momento todo cambió para mí. Comprendí que como madre no solo había traído al mundo a mis hijas de forma circunstancial, ellas llegaron con un propósito y yo debía formarlas, construyendo un legado que bendijera todas mis generaciones. Por eso, existen tres cosas que el Señor me reveló y quiero compartirlas contigo, amable lector:

Dice la Biblia: “El hombre de bien deja herencia a sus nietos; las riquezas del pecador se quedan para los justos.” (Proverbios 13:22 NVI)
1. Ser madre no es solamente traer hijos al mundo: es un privilegio y una bendición que Dios nos concede, pero también es una gran responsabilidad.
“Los hijos son una herencia del Señor, el fruto del vientre es una recompensa.” (Salmo 127:3 NVI)

2. Ser madre no es solamente criarlos: porque cualquier persona se da a la tarea de hacerlo y contribuir a la crianza, pero una crianza propositiva y del Reino, requiere una madre obediente a la Palabra de Dios.
“Ten el cuidado de obedecer todas estas palabras que yo te he dado, para que siempre te vaya bien, lo mismo que a tu descendencia. Así habrás hecho lo bueno y lo recto a los ojos del Señor tu Dios.” (Deuteronomio: 12:28 NVI)

3. Ser madre es construir con cimientos sanos: va más allá de lo físico, es más espiritual.
Proverbios 22:6 NVI
“Instruye al niño en el camino correcto y aun en su vejez no lo abandonará.”

En conclusión, construir un legado que trascienda y bendiga tus generaciones, no es improvisación,
es sujeción al Espíritu Santo. Así, una madre podrá construir generaciones victoriosas.

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