POR IZELA LEIVA – UNA SONRISA DEL CORAZÓN (HONDURAS)
FB: Izela LeivaLopez / IG: izelaleiva

Muchas veces los cristianos son tentados a negociar la fe, por las necesidades que se les presenta en la vida, por la falta de comunión con Dios, o cuando surgen emergencias, situaciones que ponen en peligro sus creencias provocando que reduzcan su fe y confianza en Dios. Una de las cosas que he aprendido a lo largo del tiempo y mi acercamiento con nuestro amado Padre Celestial, es que debemos anular el negociar nuestra fe con lo que acontece en el mundo. La fe es como un músculo, el cual debe ejercitarse para que se fortalezca y esto lo podemos lograr de la manera correcta, que es congregandonos continuamente (Romanos 10:17), no solamente cuando sentimos “la necesidad”, mantenernos en constante oración y ayuno para que las directrices del cielo sean relevadas a nuestro espíritu, ser obediente a la voz del Espíritu Santo y viviendo en santidad.
A través de la Fe te podrás dar cuenta cual es la voluntad de Dios sobre tu vida, que siempre será buena, agradable y perfecta. El jamás se equivoca en lo que permite en tu vida, por lo tanto, debes caminar obedientemente en fe y con tu mirada puesta en el Todopoderoso. NUNCA aceptes ofertas del mundo a cambio de tu fe, no pretendas hacer que todo esté bien, sin la voluntad de Dios. No podemos establecer alianzas con el mundo, porque sin fe es imposible agradar a Dios y perderás la recompensa. Hebreos 11:6
Confiar en Dios provocará que tu fe aumente y se eleve a nuevos niveles. Te menciono un ejemplo: imagínate esta escena, tú estás con alguien a quien amas y en quien confías plenamente, te pones de espalda y te lanzas hacia atrás confiando que ese persona esta esperándote que caigas entre sus brazos y evita que te golpees en el suelo. Así mismo, debemos descansar en los brazos del Señor, porque él jamás dejará que te dañes, solo debes aprender a confiar en Él. Actúa, camina y declara con fe. El tener fe, no significa que tendrás menos problemas o pruebas, significara que cuando pases por ahí, te mantendrás firme, fortalecido y confiado en el creador del Universo. ¡No dudes de su poder! (Isaías 26:3-4) Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente: porque en el Señor Jehová está la fortaleza de los siglos”