Philadelphia, USA

Entrevista a James Frantz y Diana Constanza Orjuela, Cofundadores de Investing Hope Foundation

Por Sandra B. Prieto
Fundadora y CEO de SIGUE Network · @sigueconsandraprieto · @siguenetwork

BOGOTÁ, COLOMBIA – Sembrar es uno de los principios más poderosos del Reino de Dios. Toda semilla sembrada con fidelidad produce una cosecha, aunque no siempre sea inmediata. Lo mismo ocurre con el tiempo, los talentos, las oportunidades y los recursos que Dios pone en nuestras manos. La verdadera mayordomía no consiste simplemente en administrar dinero, sino en invertir nuestra vida en aquello que tiene valor eterno. Esa fue precisamente la reflexión que acompañó mi conversación con James Robert Frantz y Diana Constanza Orjuela, líderes de Investing Hope Foundation, una organización que está demostrando que la educación financiera, a través de aprendizaje experiencial, cuando está fundamentada en los principios de Dios, puede cambiar el destino de una generación.

Cuando les pregunté cómo nació Investing Hope Foundation, me sorprendió descubrir que todo comenzó con un pequeño grupo de ahorro en una iglesia de Bogotá. Corría el año 2014 y la realidad de muchos niños y jóvenes estaba marcada por la escasez económica y el riesgo constante de ser atraídos por grupos al margen de la ley. Lo que empezó con un grupo de adultos y apenas 16 niños aprendiendo a vender productos sencillos para ahorrar, pronto reveló algo mucho más profundo: Dios estaba formando líderes, despertando talentos y sembrando esperanza. Así nació el primer Club YES.

James me explicó que, a través de esa experiencia, descubrieron que los niños estaban listos para desarrollar capacidades que quizá nunca habían imaginado. Más que aprender a ahorrar, estaban descubriendo que Dios tenía un propósito para sus vidas y que podían construir un futuro diferente. Esa convicción dio forma a la misión de Investing Hope Foundation: romper ciclos de pobreza y desesperanza mediante el emprendimiento, la educación financiera y los principios bíblicos, formando niños, jóvenes y familias capaces de transformar sus comunidades.

Los resultados hablan por sí solos. En diez años de trabajo, la organización ha acompañado a 9.159 participantes, entre ellos 7.025 niños y jóvenes en 667 Clubes YES y 2.134 adultos en 150 grupos GEMA. Juntos han acumulado más de 1.872 millones de pesos colombianos en ahorro. Pero hubo un dato que captó especialmente mi atención: por primera vez en la historia de la organización, el ahorro generado por los propios participantes superó la inversión realizada por la Fundación. Más que una cifra, es una evidencia de que la fidelidad, la disciplina y una mentalidad renovada producen frutos que permanecen.

Entre las muchas historias que ha presenciado, Diana quiso compartir la de Samara Osorio, una niña de doce años de Cúcuta que creó su emprendimiento Sweet Gummies dentro del Club YES. Gracias a lo aprendido, fue durante dos años consecutivos la mayor ahorradora de su grupo, invirtió en un congelador para ampliar su negocio y hoy sueña con estudiar en la universidad. Cuando le preguntan qué ha aprendido, responde con naturalidad: “He aprendido a dividir los costos y las ganancias, así sé cómo seguir invirtiendo y ahorrando.” Escuchar esa historia me recordó que la verdadera prosperidad no consiste en cuánto tenemos, sino en cómo administramos aquello que Dios nos ha confiado.

Al preguntarles qué mensaje quisieran dejar a nuestros lectores, ambos coincidieron en que su mayor deseo es que niños y jóvenes descubran que pueden salir de los ciclos de pobreza y desesperanza. Que aprendan a emprender, liderar y administrar sus recursos, no solo para mejorar su calidad de vida, sino para que comprendan que Dios tiene planes de bien y un futuro lleno de esperanza para ellos.

También conversamos sobre el camino que han recorrido junto a SIGUE Network. James y Diana expresaron que el acompañamiento recibido ha sido una fuente de ánimo y una oportunidad para fortalecer su planeación estratégica, organizar su crecimiento y prepararse para ampliar su impacto con mayor claridad y efectividad.

Al terminar nuestra conversación confirmé una vez más que la mayordomía va mucho más allá de las finanzas. Administrar bien es reconocer que todo proviene de Dios y decidir usar cada talento, cada oportunidad y cada recurso para bendecir a otros. Cuando esa verdad se siembra en el corazón de un niño, no solo cambia su futuro; comienza a transformar una familia, una comunidad y, con el tiempo, una generación entera.

Para conocer más sobre Investing Hope Foundation, visite www.investinghopefoundation.org o sígalos en Instagram: @investinghope y @investinghope.esp.

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