Por Gustavo Castaneda – Pastor – Psicólogo – Willowdale church

Estaba muy emocionado de asistir en Philadelphia a un encuentro con el embajador de Colombia ante los Estados Unidos de América; quería escuchar cómo el gobierno nacional de Colombia se conecta con los colombianos en el exterior.
A última hora el embajador tuvo que cancelar su visita y asumí que no sería lo mismo,
Ni el almuerzo planeado con algunos representantes de la comunidad ni el conversatorio con los colombianos del área tendrían razón de ser, pero, como verán a continuación, mi juicio estaba muy alejado de la realidad.
El almuerzo siguió su curso; obviamente, la bandeja paisa se hizo presente. Los desconocidos que iban llegando, rápidamente se iban convirtiendo en viejos conocidos: interacciones acompañadas de historias, el intercambio de tarjetas de presentación y tambien de sonrisas me hicieron sentir como si estuviera en Colombia de nuevo, como si no hubiera salido de ella doce años atrás.
Ya no estaba pensando en el embajador, sino que quería conocer más sobre lo que este grupo de personas estaba viviendo y, mejor aún, cómo impactaban a la comunidad.
¿La cereza del pastel? ¡Definitivamente el liderazgo de las mujeres colombianas! En primer lugar, la reunión se había logrado por solicitud e iniciativa de tres mujeres que han venido trabajando por la comunidad de diversas maneras: Edna Benavides (GPL), Lili Dalesio (Colombianos en Philadelphia) y Leity Rodríguez (Acción Colombia). La cuota masculina, Andrés Marín (Activamente por Colombia).
En representación del embajador, la cónsul María del Pilar Cruz Silva compartió un elocuente mensaje de unidad: una invitación a fortalecer nuestras relaciones como grupo de colombianos y, así, generar un mayor impacto en el área.
Al escuchar las solicitudes de la Comunidad y el trabajo de los líderes sociales del área, quedé impresionado especialmente por el liderazgo femenino: Made in Colombia,excelente labor de mujeres que brillan en Filadelfia y sus alrededores. Sin saberlo, yo mismo había sido beneficiado por su trabajo. Por ejemplo, mientras que en años anteriores el consulado móvil de Newark visitaba esta área una vez al año, gracias a estas mujeres y a la cónsul, ahora nos visita al menos 3 veces por año.
Oír esto me transportó de inmediato a la Biblia, al relato de Débora, una mujer que brilló en un mundo gobernado exclusivamente por hombres. Sin embargo, Débora tenía competencias tan sobresalientes que la llevaron a convertirse en la líder de Israel. Libro de Jueces capítulos 4 y 5.
Toda la comunidad acudía a ella para solicitarle ayuda y consejo, y Débora les guiaba con soluciones efectivas, pues fundamentaba sus acciones y decisiones en lo que Dios le hablaba a su corazón.
El ejemplo de vida y liderazgo de Debora, Edna, Lili y Leity, es el fundamento para que una comunidad se fortalezca y una invitación para que todos nos esforcemos por generar un impacto de bienestar en quienes Dios va colocando en nuestro camino.
Ojalá que como ellas, todos seamos generosos con el conocimiento, las experiencias, las conexiones y los recursos que hemos recibido. Ya sea en casa, en el trabajo, en la comunidad o en la familia de la fe.