Philadelphia, USA

Por: Sandra Vargas Camelo

Ciudad de Panamá, Panamá

@mitesoroestaenelcielo @familiasendios

Se acerca el fin de año y es natural reflexionar sobre las experiencias que tuvimos en el ámbito personal, familiar, laboral y espiritual, las metas cumplidas, las que quedaron pendientes y lo -bueno o difícil- que Dios permitió conforme a Su voluntad (esa voluntad que muchas veces no entendemos, pero que es para nuestro bien).

Es momento de orar, agradecer y pedir a Dios que siga haciendo Su voluntad en nosotros.

Agradecidos con El Señor

Damos gracias a Dios por las pruebas, sin ellas no hubiésemos sido fortalecidos en nuestra fe. Gracias, por las dificultades, que nos enseñaron a tener paciencia y confianza en Su amor y misericordia; gracias por todos los momentos de gozo y satisfacción ante el cumplimiento de los objetivos y gracias porque no todo salió como lo esperábamos, fue la forma en que nuestro Señor nos protegió y nos preparó para algo mejor.

Pongamos todo en manos de Dios

Oramos para que en este nuevo año, El Señor tome control total de nuestros asuntos; oramos para que podamos pasar más tiempo con nuestra familia y seamos unidos en El Espíritu con  Su presencia y Su paz; oramos para que Dios nos ayude a crecer en el ámbito laboral y podamos suplir nuestras necesidades y las de quienes necesiten una ayuda incondicional; oramos para que podamos fortalecer nuestra relación con Dios, ya que, si lo tenemos a Él, lo tenemos todo y cuando nuestros planes se alinean con Su voluntad, lo imposible se vuelve posible.

Un nuevo comienzo lleno de fe

Iniciar un año nuevo nos motiva a establecer objetivos y propósitos, a retomar los planes que quedaron pendientes y a dejar el pasado donde pertenece, caminando hacia adelante de la mano de Dios y disponiendo el corazón a Sus propósitos.

Es una nueva oportunidad para establecer metas alcanzables, mejorar hábitos, fortalecer las relaciones interpersonales y cuidar de nuestra salud física, emocional y espiritual.

¡Que nuestra vida dependa de Dios, Él es nuestro lugar seguro y nuestra guía en todo momento!

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)

 

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