Philadelphia, USA

Por: Dina Pospoy Phoenixville PA @cibercristomorfis

Querido lector: Hoy quiero comenzar con una frase que quizás has escuchado antes: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez, y esperar obtener resultados diferentes”. -Albert Einstein-

Estamos finalizando un año y siempre es importante tomarnos un tiempo para analizar y reflexionar sobre lo que hicimos, o quizás lo que no hicimos, y cuáles fueron nuestros resultados. El resultado nunca cambiará si seguimos haciendo las mismas cosas una y otra vez.

La mayoría de las personas siguen el mismo ritual cada fin de año. Nos proponemos hacer muchas cosas en el nuevo año, hacemos promesas que no cumplimos: una mejor alimentación, hacer más ejercicio, escribimos en una libreta lo que queremos alcanzar, pero se nos olvida escribir los pasos para lograrlo. Usamos ropa de cierto color, comemos 12 uvas y brindamos. Pero nada de eso funcionará si nuestros hábitos no cambian, si nuestra manera de pensar y vivir sigue siendo la misma, y lo peor, si dejamos a Dios fuera de nuestros planes.

Quiero compartirte que en lo personal, cada año ha tenido sus retos y estos últimos años han sido muy difíciles en algunas áreas de mi vida. Quizás te estés identificando conmigo, pero puedo asegurarte que las circunstancias difíciles me han hecho conocer más a Dios y me han enseñado a depender más de Él.

He aprendido que hay frutos que solo se dan en desiertos, en tierras áridas, y es ahí donde podemos ver glorificado el poder de Dios en su máximo esplendor. Fue en el desierto donde el pueblo de Israel vio la mano poderosa de su Señor:

– Usaron la misma ropa y calzado por años, y la Biblia dice que no se desgastaron (Deuteronomio 29:5).

– Por las noches, una columna de fuego los iluminaba.

– De día, una nube los cubría del sol abrazador (Éxodo 13:21).

– Comieron un alimento celestial, el “maná” (Éxodo 16:4).

– Comieron carne cuando lo desearon, pues el Señor envió codornices al desierto y comieron hasta saciarse (Éxodo 16:13).

Este nuevo año podrá ser un año exitoso para algunos, o quizá será el año de tu desierto.

 Confía en Dios en el Nuevo Año

Este nuevo año podrá ser un año exitoso para algunos, o quizás será el año de tu desierto. Pero sea lo que venga, quiero que aprendas a confiar en Dios. Los israelitas vieron el poder de Dios de una manera sobrenatural, pero a pesar de todo, se olvidaban constantemente de todo lo que Él había hecho por ellos. Se mezclaban con otros pueblos y terminaban adorando imágenes talladas en madera o en oro, solo por el simple hecho de poder ver lo que adoraban.

Nosotros no podemos ver a Dios, pero debemos tener la seguridad de que Él nos ama y nos cuida en cualquier circunstancia. No te prometo que no habrá dificultades, pero puedo darte mi palabra de que, aún en las peores circunstancias, Él tornará todo para bien.

Él nos demostró su amor hace miles de años cuando envió a su Hijo amado a morir en la cruz por nosotros. Aunque no lo merecíamos, el amor y la obediencia de Jesús nos trajeron esperanza y redención. Hoy podemos ser llamados hijos de Dios si aceptamos el sacrificio de Jesús. Pero todo esto conlleva responsabilidad. Ser hijos del Dios Altísimo requiere un comportamiento adecuado y digno; requiere obediencia y ser la luz en medio de las tinieblas. Necesitamos dejar de pensar en lo superficial y empezar a enfocarnos en ser mejores seres humanos, y eso solo se puede lograr con la ayuda de Jesús.

Terminemos este año 2025 tomando decisiones diferentes, con propósito. Empecemos a sembrar aquello que queremos cosechar: aquellas cosas que no se pueden pagar con dinero. Seamos agradecidos por todo lo vivido. Pongamos todo lo que venga en el nuevo año en las manos de nuestro Salvador, y no en rituales que no tienen ningún fundamento.

Nosotros, que somos del día, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y el amor, y por el casco de la esperanza de la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

1 Tesalonicenses 5:8-18.

 

Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo

Con Amor en Cristo

Dina Pospoy

Phoenixville PA

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